Follow by Email

jueves, 10 de marzo de 2011

Gabriel Guzmán analiza el mundo árabe y contrasta con otras experiencia históricas

Despierta el mundo árabe


La comparación entre la Crisis del Mundo Árabe con la caída del Muro de Berlín, tiene algunos puntos en común. Es la búsqueda de un cambio en los regímenes: Autocráticos, Totalitarios, Plutocracias, etc. por parte de diferentes sectores como trabajadores, estudiantes e intelectuales que por distintos motivos políticos, económicos, ideológicos y sociales se han sentido oprimidos. Quizás uno de los puntos en común esté en la implosión o un efecto centrípeto que llevó a la caída o la inestabilidad de los Regimenes, sin desconocer las influencias de fuerzas exógenas.
Pero existen algunas marcadas diferencias a tener en cuenta: La desaparición del Muro de Berlín, como un hecho ya consumado, permitió cerrar un conflicto en el mismo campo europeo con el agravante de dos Superpotencias intentando mantener sus respectivas zonas de influencias por medio de la disuasión nuclear, y un máximo de interés político (democracia liberal) y económico (economía de mercado) por parte de Europa Occidental y Estados Unidos en rescatar a una Europa Oriental para asociarla a los intereses de la OTAN y la UE (Unión Europea). Sobre. La Crisis del Mundo Árabe es muy apresurada definirla como una nueva etapa para esta región, pero si existe un interés estratégico de Estados Unidos y la UE por los recursos petroleros, quizás aquí Occidente pretenda que el Norte de África y posiblemente Medio Oriente alcance una estabilidad política –económica – social pro occidental al igual que Europa Oriental, pero a diferencia del mundo pos Muro de Berlín donde el paradigma liberal en lo político y en lo económico era hegemónico (unidireccional), en la actual Crisis del Mundo Árabe existen varias corrientes: nacionalistas, ideológicas y religiosas que pugnan algunas para mantener el actual status quo y otras por cambiarlo.
Como una primera reflexión podemos dar cuenta que no toda revolución en una situación o en contexto determinado puede desencadenar un “efecto dominó” hacia otros países que presentan una misma coyuntura político-social-económico, como lo fue las fracasadas revoluciones en: Hungría (1956) y Checoslovaquia (1968) aplastadas por la Unión Soviética en plena guerra fría. Con la decadencia del bloque socialista en Europa Oriental, la Revolución Rumana (1989) que terminó con la vida del dictador Nicolás Ceausescu, quizás fue la única revuelta violenta tras el fin de la guerra fría en la región, y dejando de lado para otro tipo de análisis la guerra civil en la ex Yugoslavia.
La Revolución Islámica en Irán (1979) que llevó la caída del Sha (Monarca) aliado de Occidente contra la Unión Soviética y el fundamentalismo religioso, creo un régimen teocrático en Irán como república islámica, pero la revolución iraní no se expandió en forma directa hacia otros países de la región como está sucediendo actualmente. En ese contexto de guerra fría la Unión Soviética y los Estados Unidos veían afectado sus intereses estratégicos frente a un régimen dominado por fundamentalistas religiosos en Irán.

¿Cómo serán las futuras relaciones en “Ejes” SUR – NORTE y SUR-SUR?
Este interrogante está planteado desde un posible escenario a mediano plazo, en aquellos países árabes, donde se instauren gobiernos de unidad nacional (transición) o los actuales regimenes logren sobrevivir. En el primer caso donde se acuerda a una apertura democrática que permite la participación de todos los partidos políticos (laicos y religiosos), que pueden desembocar en gobiernos de corte populistas (nacionalismo árabe) no muy afines a los intereses de Occidente o en peor de los escenarios gobiernos religiosos anti Occidentales. En el segundo caso en un régimen que logra mantener el poder, es una “luz roja” para la elite gobernante para evitar futuras crisis de legitimidad de aquellos sectores desplazados mediante una apertura gradual en lo político-social-económico. Es necesario en los dos casos nombrados replantear en una agenda internacional entre los mismos países de la región (Sur –Sur) y Occidente (Norte –Sur) los temas referidos a: inmigración, desarrollo sustentable, terrorismo, tolerancia religiosa, democracia, etc.

Libia con o sin Maummar Gaddafi o Kadafi…..

El caso de Libia es muy paradigmático desde que Gaddafi tomo el poder levantando las banderas del: anti colonialismo, la unidad árabe y el socialismo árabe. El régimen de Gaddafi no es ajeno a las características de sus vecinos, se le suma una nueva categoría: el “Paternalismo” como culto a la personalidad del “Líder” como el origen de todos los valores, principios y políticas que hacen a la legitimidad y legalidad del régimen sobre la sociedad con un alto grado de totalitarismo basado en dediciones arbitrarias e inapelables (también se da en el caso de Corea del Norte). Estos tipos de líderes parten de un enfoque teológico que se basa en un fundamentalismo que puede ser en principios políticos, religiosos, culturales o nacionales que definen en forma absoluta los bueno o lo malo.
Son obvias las diferencias entre la revolución egipcia, que aparentemente esta en una fase de transición pacífica bajo la tutela de las fuerzas armadas, y la violencia en Libia que está teniendo características claras de una Guerra Civil de Sucesión donde existe un Grupo Rebelde conformados por sectores civiles y miembros del ejercito libio con una clara acción estratégica ofensiva para derrocar a Gaddafi, y este lidera la resistencia por medio de una acción estratégica defensiva con mercenarios venidos de países islámicos del norte de África, lideres triviales y con paramilitares como la “Milicia del Pueblo” dirijo por el Comité Revolucionario(existen este tipo de organizaciones en Estados Socialistas como en Cuba y Venezuela, como también en Irán).
La convivencia de la UE y Estados Unidos con Gaddafi fue muy similar a el que tuvo las dictaduras latinoamericanas con los Estados Unidos, el petróleo es principal objetivo que tiene Occidente para que finalice la violencia en Libia, con el agravante de un temido ascenso de los grupos integristas islámicos que son los actores mejor organizados desde lo político a los social y militar en un eventual vacío de poder.

¿Existe una presencia real de Al Qaeda en Libia?
Las acusaciones de Gaddafi contra Ben Laden de estar detrás de los rebeldes junto a grupos islámicos radicalizados accedan al poder bajo la influencia de Al Qaeda, tienen ciertos fundamentos lógicos desde que el Líder libio abandonó sus políticas fundamentalistas de panarabismo y socialismo árabe, y girar hacia una política pro occidental afines de S.XX. Haciendo una simple deducción, estas organizaciones políticas armadas islámicas están organizadas de tal manera que tienen ventajas competitivas - comparativas estratégicas en comparación a otro tipos de organizaciones que han estado oprimidos bajo regímenes autoritarios. Una minoría organiza tiende siempre a lograr ventajas sobre las mayorías desorganizadas.
Si pensamos en un escenario donde asuma el poder una organización islámica moderada o fundamentalista en Libia o en Egipto, para nombrar dos casos emblemáticos, ¿cuanto tiempo duraría la estabilidad en estos países?, ¿La sociedades de estos países tolerarían un nuevo autoritarismo religioso?, ¿Libia y Egipto, en que categoría de Estado se clasificarían: “Estado Villano” o “Estado Fallido”?.
No quedan dudas que en estas revoluciones juegan los intereses de Estados Unidos, Irán y Al Qaeda, como una forma tradicional de la luchar por: mantener el poder, demostrar el poder y aumentar el poder, o la combinación de cualquiera de estas dimensiones.

Las próximas “revoluciones” como paradigma de cambios hacia regímenes autoritarios, ¿podrán manifestarse en: Pakistán, Irán, Cuba, Venezuela y Arabia Saudita?

Ningún Régimen puede ni tiene un sistema de seguridad interior que garantice el statu quo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario