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martes, 29 de enero de 2013

El color "blue" está de moda

"Blue" en inglés significa azul, aunque también significa estar triste.
En nuestro país denota el precio (no valor, aunque esto sería una discusión más larga aún) de la divisa extranjera.
Es cierto que el dólar "blue" es "ilegal", ya que no existe un mercado autorizado por el Leviatán, esto es el poder estatal, para que sea comercializado. Sin embargo, el denominado dólar oficial no está disponible y brilla por su ausencia.

En uno de los afamados monólogos de Tato Bores decía:
 "¿Qué es un precio?, por ejemplo cuando una persona va a comprar un cenicero que cuesta $10 y le dice al vendedor -¡Oigame, en el local de enfrente el mismo cenicero está a $7!-, a lo que el vendedor ofuscado le responde que lo compre enfrente, pero recibe como respuesta -¡Lo que pasa es que no quedan más-; entonces el comerciante dice -¡Cuando a mi no me queden más, también lo voy a ofrecer a $7!-"
El ejemplo es válido para el dólar "triste o blue", como no queda más al precio oficial, debe venderse al que se consigue.
Y lamentablemente cada día más se va imponiendo el dólar "triste" que, hoy más que nunca, se encuentra muy alegre en su peregrinaje hacia la cima.

Si hacemos unos sencillos cálculos nos queda una tabla como la siguiente:

Es decir qué, desde que empezó nuestra aventura cambiaria, el dólar "triste-pero-no-tanto" se elevó un 72%. Y si bien esto no interesa porque está inflado por razones exageradamente especulativas, si interesa lo que sucedió con el "oficial-que-se-ofrece-pero-no-se-consigue" que se devaluó un 24%, cuando en años anteriores hubiera sido impensable.

Ahora salió el ex Vice Cobos (que siempre aclara que no fue Chacho Álvarez pero tampoco es Boudou, ni chicha, ni limonada) a decir que el gobierno analiza sacar el "peso federal".
Algo, que en la humildísima opinión de un servidor, sería descabellado y hasta suicida en estas circunstancias.

Sin embargo, el economista y director del Blog, Nicolás Litvinoff, escribió un post que se titula "Ventajas y desventajas del peso federal..." y que, resumidamente menciona:

1) Significaría un reconocimiento implícito por parte del gobierno de que la inflación es un problema real (...) . Esta medida podría venir acompañada de un control de precios más fuerte (...). Comentario: si no hubo reconocimiento de la inflación hasta ahora, menos después con mayores controles.
2) Solucionaría el problema del traslado del físico. (...). Comentario: se soluciona sincerando que hacen falta billetes de mayor denominación.
3) Solucionaría el tema del deterioro y la suciedad de los billetes actuales de 2, 5, 10 y sobre todo 50 pesos (...). Comentario: la esterilización es "moneda corriente" y fácilmente saldrían de circulación sin nueva emisión.
4) Permitiría dejar atrás de una vez por todas la convertibilidad y haría que la devaluación de mercado que se está llevando a cabo no parezca tan “sangrienta”, (...). Comentario: la Convertibilidad hace rato no existe y la devaluación continuaría, sólo hace falta ver qué pasa en Venezuela con el "nuevo (pero viejo de vicios)" bolivar.
5) Podría restaurar la confianza en la moneda local, tan vapuleada luego de tantos años soportando inflación de dos dígitos, aunque sea de manera momentánea. Comentario: es peligroso ese "momentánea" porque lo que se quiere erradicar "ES" la inflación.

El extracto (en itálica, y es de mi consideración) en su argumentación ¡¡¡¡es rebatible por dónde se prefiera!!!!, y por consiguiente falaz en su consideración general.

Una "nueva" (???) moneda acarrearía los "viejos" vicios de toda la vida. La Argentina ya dispuso por las razones aludidas en los cinco puntos anteriores indicados de la friolera de ¡¡¡13 ceros!!! (véase ello acá si no me creen).

No hace falta cambiar ninguna moneda sino ser un poco más coherentes y:
   a) Sincerar los índices de precios (INDEC).
   b) Subir las tasas de interés (recesivo pero no es peor que la "infleta").
   c) Colocar una meta de emisión por parte del B.C.RA.
   d) Sacar un billete de mayor denominación (a esta altura de 500 mangos).
   e) Ralentizar el gasto público.

En todas ellas, no hay recetas mágicas y aún el gobierno nacional tiene cierta dosis de control de la situación por lo que no le vendría mal un shock de confianza de cara a las elecciones legislativas.

Ya sé, es fácil decirlo pero no hacerlo. Claro está, pero si no se toman medidas contractivas hoy, mañana lo va a hacer cualquier otro que no sea el gobierno y de la peor manera.

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