sábado, 31 de diciembre de 2011

A partir de Bernanke... decidir es incierto

A partir del anterior post, voy a indagar sobre el conocimiento y la incertidumbre.

Ante todo es IMPRESCINDIBLE (sí con mayúsculas) dar el crédito principal a F. Von Hayek, quién nunca cayó en la tentación fácil del economista neoclásico y se "internó" en otras esferas del conocimiento humano como la filosofía y la psicología.

Hoy, sin desmerecerlo por supuesto, nos sorprendemos gratamente de la existencia de Nassim Taleb, y su obra "El cisne negro".

Y sólo por hoy vamos a terminar con un video de youtube sobre él:

martes, 27 de diciembre de 2011

Bernanke y la angustia de no saber

Dice el diario Ámbito Financiero en la edición del 27 de diciembre:
"...el actual presidente de la Fed se apresta a implementar un amplio sistema de monitoreo de redes sociales y de medios de comunicación. Según trascendió, el proyecto se lanzó a través de la Fed de Nueva York, el más grande de los 12 bancos que integran el sistema. El objetivo es seguir a Facebook, Twitter, y demás redes sociales, y a la internet en su conjunto para medir la respuesta pública a la política económica. Bernanke aspira así a conocer todo lo que se dice de él y de la Fed, en tiempo real."
 Cada día sorprenden más los denominados países desarrollados, pero en sentido negativo. Crisis económicas, expansiones crediticias y monetarias sin sentido, falta de sentido común.

Y si esta noticia llegara a ser cierta (no veo porque no) existe un gran problema de comprensión de la acción humana, y como decía Hayek una "fatal arrogancia".

Deberían saber los Bernanke que no es posible en un mundo libre conocer por completo las ideas, nociones, opiniones de todas las personas en todo momento. Es fácticamente imposible, incluso para poderosos ordenadores. Cuando tenga a uno, aparecerán diez más.

Y celebremos que así sea, ya que eso permite que exista diversidad, así que como decía Taleb siempre aparecerán cisnes negros que rompan con esquemas preestablecidos.

Parafraseando a Hayek en la "Pretensión del conocimiento":
"A medida que avanzamos encontramos cada vez con más frecuencia que en efecto sólo podemos determinar algunas de las circunstancias particulares, pero no todas, que determinan el resultado de un proceso dado, y en consecuencia sólo podemos pronosticar algunas propiedades del resultado que debemos esperar, aunque no todas. A menudo sólo podremos pronosticar alguna característica abstracta del patrón que aparecerá; algunas relaciones entre clases de elementos acerca de los cuales sabemos muy poco individualmente."
Pero en el campo social, la creencia errónea de que el ejercicio de cierto poder tendría consecuencias benéficas tenderá a producir un nuevo poder para ejercer coerción sobre otros hombres a nombre de cierta autoridad. Aun si tal poder no es en sí mismo malo, su ejercicio tenderá a impedir el funcionamiento de las fuerzas ordenadoras espontáneas cuyo entendimiento ayuda en efecto en tan gran medida al hombre en la consecución de sus objetivos. Apenas empezamos a entender cuán sutil es el sistema de comunicación en que se basa el funcionamiento de una sociedad industrial avanzada; un sistema de comunicaciones que llamamos el mercado y que resulta ser un mecanismo para el procesamiento de información dispersa más eficiente que cualquier otro mecanismo diseñado deliberadamente por el hombre."
"Para que el hombre no haga más mal que bien en sus esfuerzos por mejorar el orden social, deberá aprender que aquí, como en todos los demás campos donde prevalece la complejidad esencial organizada, no puede adquirir todo el conocimiento que permitirá el dominio de los acontecimientos."

viernes, 23 de diciembre de 2011

Equilibrio en la cuenta corriente externa

De acuerdo al blog de Natalio Ruiz:
"Claramente la apreciación real que hemos tenido en los últimos años ya no deja margen. El superávit comercial apenas alcanza para cubrir el déficit del comercio en servicios, el pago de intereses y el giro de utilidades (el balance cambiario, en cambio, muestra todavía un superávit de divisas). Lo cierto es que la pregunta que surge es ¿y ahora, qué?, es decir, qué tipo de "aterrizaje" tendremos (...)"
Y copiamos su gráfico, que es bastante evidente al respecto:
Tengamos presente que el Balance de Pagos (que siempre da cero) es un dato que lleva adelante el INDEC y es el que observa mucha gente para "estimar" en que situación estamos.

Fíjense cómo en 2002 existe un superávit de Cuenta Corriente más que importante, tal vez fruto de la bruta devaluación que sufrimos aunque también por: el mejoramiento de los términos de intercambio, gracias a "san soja" y la gran capacidad ociosa instalada (sumado a gran desempleo), sin embargo era insostenible.

Hoy se termino esa panacea y el TCR cayó mucho, gracias a la inflación, no hay inversiones importantes, y el mundo está más volátil. Pero esto no se arregla con más trabas a la economía... mejor dejar hablar a los expertos.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Teoría de los juegos aplicada

Aplicaciones de teoría de los juegos en la películas:
El dilema del presentador: recomendable.

Por último, una mente brillante y la mejor opción.

Pese a todas estas herramientas teóricas, aún hacemos malas elecciones, pero sucede que ¡las probabilidades son así!

sábado, 10 de diciembre de 2011

¿Ingenuidad del el economista Alexandre Roig?

 En una nota realizada al economista Alexandre Roig por LPO (http:/lapoliticaonline.com), este dice:

"¿Las medidas de control son síntoma de que persiste la desconfianza de los ahorristas hacia el peso argentino?
En este momento está en juego la forma en que vamos a construir confianza en la moneda. Creo que ha habido un proceso de ruptura que se debe profundizar y estas medidas van en sentido de esa ruptura. La teoría que domina de fines los años 70 para enfrentar la inflación siempre fue la teoría de las expectativas racionales, asociada a la idea de que la confianza en la moneda está vinculada a la capacidad de anticipar el precio futuro de la moneda por parte de los individuos. Lo que debe construirse es un enfoque colectivo de la confianza, y no este tipo de enfoques individualistas. El gobierno debe construir confianza a través de procesos colectivos y no individuales.
Por eso, cuando se apela a la memoria se apela a la dimensión colectiva de esos procesos que son colectivos. No si tal o cual persona puntual se acuerda de la corrida bancaria de 2001 sino cómo se construye colectivamente el recuerdo del corralito, que no es lo mismo." (lo resaltado en negrita es de mi consideración)
 Sinceramente, es irónico leer que "el gobierno debe construir confianza a través de procesos colectivos", no se puede creer que caigamos en análisis tan poco serios, cuando la historia argentina nos demuestra, una y otra vez, las crisis en las que caimos por pretender calmar al mercado con mensajes bienintencionados.

Este muchacho ¿a que le llama procesos colectivos?, generar confianza ¿pero cómo? Si "truchan" las estadísticas del INDEC, te mienten sobre las canastas de precios, utilizan el discurso para seguir usando el populismo.

Es muy poco serio que los nuevos "gurues" del populismo refriten ideas tan caras al derrotero económico argentino: "les hable con el corazón y me respondieron con el bolsillo" (Pugliese en el Gobierno de alfonsín), "el que apuesta al dólar pierde" (Whebe en la nefasta dictadura), "el que depositó un dólar tendrá un dólar" (Duhalde, aciagos años 2002), "canasta navideña a $11" (Moreno en 2011).

Los gobiernos, y aún más el actual, son los que quiebran los enfoques colectivos, ya que sin reglas de juego claras, inducen a la gente a no creer en el gobierno e intentar salvarse porque desconfían del INDEC, del peso, de la historia, de lo que les dicen (el gobierno y los medios).

 Amigo Roig, me encantaría creer que UD sinceramente está convencido de que los gobiernos, y en particular este, merecen de nuestra más absoluta confianza.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Homenaje a un grande: Guillermo O'Donnell

Con el post anterior se dan por finalizadas las clase introductorias de política. La intención fue despertar el interés por esta omnipresente y polémica actividad humana. Aún queda mucha tela por cortar pero con este pequeñisimo aporte se busca darle más vuelo a la política par que no siga "ocultándonos su rostro".

Estas lecciones van a ser dedicadas a Guillermo O´Donnell, un politólogo argentino, radicado durante mucho tiempo en el extranjero que decidió terminar su carrera en su país.

Fue uno de los grandes que reflexionaron sobre las características del Estado, la democracia y le dieron el carácter de ciencia a la política, creando identidades y objetos propios.

A UD maestro, salud.

Política en seis lecciones: lección 6 “políticos y proceso decisionario”

Es recurrente la imagen contradictoria que tiene el imaginario colectivo social sobre el quehacer de los políticos en el proceso decisionario cotidiano.



Esto es así porque el concepto que trascendió de la política y los políticos, como actividad y profesión respectivamente, es el de “buen gobernante” y el de “polis”, es decir el de una persona que se dedica al buen gobierno de la ciudad. 



Los políticos asumen tal reverencia y la hacen propia, sus discursos están plagados de buenas intenciones, sin embargo su accionar es muy distinto al de la imagen invocada.



El político y su actividad política, se encuentra más cerca de Maquiavelo o Carl Schmitt que de Platón, Aristóteles y el buen gobierno.

Recordemos que Maquiavelo daba cuenta de que la política, como actividad, busca alcanzar, ejercer y mantener el poder; mientras que Schmitt decía que la política se funda en la “relación amigo – enemigo”, algo que es apreciable en los medios de comunicación y en las transiciones gubernamentales.



Esto sucede porque la política no es moral, sino que existe una moral de la política.



Como bien dice Max Weber: “Quién busca la salvación del alma, propia y de los demás, no debe buscarla en el camino de la política, porque las diversas tareas de la política sólo pueden resolverse con la violencia”. (Max Weber, Ciencia y Política, “La Política como Profesión”, ed varias). 



Esto es así porque, y nuevamente, parafraseando a Weber “la carrera política da un sentimiento de poder. La conciencia de ejercer una influencia sobre los hombres, el sentimiento de participar en el poder sobre ellos y, sobre todo, la conciencia de tener en las manos una fibra nerviosa de acontecimientos históricamente importantes”.



Son citas muy elocuentes de lo que se juega en la actividad política, el poder, la historia, los recursos económicos, la influencia sobre la conducta de los demás.



Y es la arena del Estado, el lugar en el que se dirimen las pujas del poder más crudo. Aunque hubo un cambio cualitativo en el tipo de enfrentamiento, ya no existen (o disminuyeron significativamente) agresiones físicas que pongan en juego la vida de los políticos; existe, cuantitativamente, una constante lucha por el poder.



De regreso a Weber, podemos decir que todos somos “políticos ocasionales”, cuando votamos, opinamos y participamos, sin embargo existe una clase especial de políticos, y son aquellos que  viven “para” la política, o bien que viven “de” la política. Y la distinción no es menor.



Quién vive “para” la política tiene, de alguna manera, ingresos ajenos a los que le brinda la política, ésta únicamente le proporciona mayores redes de contactos e influencias. Quién vive “de” la política se encuentra sujeto a los vaivenes de la misma y sufre  sus embates cuando los gobiernos cambian. Hoy tiene ingresos, pero mañana no sabe y la supervivencia en tal elemento es sumamente dificultosa. Estos últimos, por lo general, aspiran a vivir “para” la política y, en el mejor de los casos, se transforman sólo en buenos funcionarios, fusibles del político de turno.



Decía Maquiavelo sobre quienes podemos considerar que viven “de” la política: "Pero hay un modo para que el príncipe pueda conocer al ministro, y que no falla nunca: si ves que el ministro piensa más en sí mismo y no en ti, y que en todas las acciones busca su propia utilidad, tal individuo nunca será buen ministro, y jamás podrá confiar en él, porque el que tiene tu estado en sus manos, no debe pensar nunca en sí mismo, sino en el príncipe, y no recordarle tampoco nada que no le pertenezca".



Quién vive “para” la política asume posturas temerarias, riesgosas; su proceso decisionario es irreverente y veloz y, en ocasiones, no mide la magnitud de sus decisiones en el largo plazo. El largo plazo es dejado para evaluar su impronta.



Sucintamente:


Estilo de político que vive:

“para”
“de”
Supervivencia
Asegurada.
Incierta.
Decisión
Autónoma, veloz, inconsulta.
Dependiente, consultada.
Función
Dirección, imparte órdenes.
Fusible y fungible, recibe órdenes.
Ética
De fines últimos, pragmática.
De responsabilidad y respuesta a demandas.
Destino
Gloria o fracaso.
Oscuro o gloria (pasa a ser político que vive “para”).



La consigna y el secreto del político es mantenerse, y no quedar expuesto, sino hacer uso de sus fusibles para seguir “midiendo” en el imaginario colectivo. Sus armas: el discurso, las influencias y los medios de comunicación. Sus enemigos: la falta de gestión y de carisma, y las restricciones presupuestarias.



Es por ello, que existen cada vez más corrientes intelectuales que insisten en la necesidad de fortalecer las instituciones. Entendidas éstas últimas como “normas y valores” que ponen un freno a las ambiciones de quienes viven de ejercer el poder.



Si las instituciones vigentes tienen controles y castigos débiles, será alto el beneficio de sortearlas para apropiarse de los ingentes recursos que dispone el Estado. A estas circunstancias se suma que existen sociedades alrededor del globo que ven al Leviathan como un actor benévolo y por ello insisten en darle mayores funciones.



La persona que aspire a vivir “para” la política debe asegurarse cuatro “virtudes”: influencia, pragmatismo (estómago dicen algunos), ingresos sustanciosos constantes, y bajas restricciones presupuestarias.



Entre los lectores: ¿alguien se identifica con lo expuesto? Sinceramente no lo creo, ya que no estarían leyendo esta columna.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Política en seis lecciones: lección 5° “las doctrinas”


Es particularmente difícil romper con la tradición de clasificar a los políticos, sus acciones y las estructuras que los acompañan como de “izquierda” o “derecha”, aunque pocas veces se comporten como uno u otro.

La clasificación aludida nació en 1788 – 1789 cuando se reunieron los Estados Generales franceses,  y a la izquierda del Rey se sentaban los representantes del Tercer Estado (comúnmente “el pueblo”, en ese tiempo la “plebe”) y, en el lado derecho, se encontraban los privilegiados: la nobleza y el clero. Incluso la floreciente burguesía se ubicaba en el estrato social perteneciente a los plebeyos.

Esta clasificación perduro en el tiempo y quedó establecido que la izquierda tenía una inclinación económicamente redistribucionista e igualitaria; mientras que la derecha, de forma peyorativa, se asoció a la liberación del mercado y la protección de la propiedad privada respecto de la intromisión del Estado.

De forma sucintamente incompleta podemos decir que:

IZQUIERDA
DERECHA
Marxismo-leninismo/stalinismo
Marxismo-maoísmo
Marxismo-otros…


Socialismo


Socialdemocracia


Liberalismo


Conservadurismo


Fascismo-Nazismo
¿Más Estado?
Más Estado
Estado
Menos Estado
¿Más Estado?
Más Estado
¿Más igualdad?
Igualdad
De igualdad a libertad
Más libertad        
Menos libertad      
Sin libertad
Sin propiedad privada
Propiedad privada restringida
Propiedad privada
Propiedad privada ampliada
Propiedad privada
Propiedad privada restringida
                                                                                                                            
Y,  ¿el anarquismo? o ¿anarcocapitalismo?, y qué sucede con: ¿los fundamentalismos (religiosos), movimientos ecológicos, antiglobalización, o los actualísimos “indignados”? ¿Y nuestro preciado y eterno populismo latinoamericano? ¿este último es de derecha o izquierda?

Cómo se puede apreciar la clasificación es completamente arbitraria y sesgada, ya que bien podría un liberal estar completamente en desacuerdo con identificarlo con un conservador o un nazi – fascista. 

También un marxista leninista estar en total oposición con un maoísta, un trotskista, incluso con un estalinista, etc. Por otro lado, algunos dirán “el Perón de 1946 es diferente al de los ‘70s (¿?)”. En fin, son innumerables las confusiones.

Es por ello, que urge a la ciencia política modificar tal clasificación y promover una que sea menos prejuiciosa, más expeditiva y flexible.

En este escrito no aspiramos a solucionarlo, sino a dar cuenta de las variantes que existen.

Una posible variante, podría ser una embrionaria propuesta de Hayek que veía a las doctrinas políticas de la siguiente manera:

Versiones extremas: fundamentalismos


CONSERVADURISMO

Variantes de conservadurismo y socialismo

Variantes de conservadurismo y liberalismo
SOCIALISMO
Variantes de socialismo y liberalismo
LIBERALISMO
Versiones extremas: Marxismo

Versiones extremas: libertarismo

Sucintamente explicadas,  son tres las vertientes ideológicas – doctrinarias más importantes (todas en color negro):
  1. Conservadurismo: esta postura se relaciona con el mantenimiento de las tradiciones, ya sea en relación a la patria, proteccionismo económico, religión, derechos limitados, autoridad basada en las costumbres y liderazgo jerárquico sin cuestionamiento
  2. Socialismo: propiedad colectiva de bienes, compromiso con las ideas de comunidad e igualdad.
  3. Liberalismo: defensa del libre mercado, no intromisión del Estado en los derechos individuales, respeto irrestricto de los derechos individuales.

Entre ellas se forman las distintas variantes, de acuerdo a específicas circunstancias del sistema político (por ejemplo, con alianzas entre sectores) para mantener el statu quo (como bien se indicó en la Lección 1°), en algunos momentos el liberalismo se acerca y vuelve conservador (populismo en 1946, década de los ‘90s), en otros es el socialismo que se torna conservador (estalinismo, Corea y/o Cuba hoy, o el populismo versión 2010 venezolano y argentino), y también el socialismo se acerca al liberalismo cuando se viste de los ropajes socialdemócratas (Europa y la tercera vía).

Los anarquismos se quedan en sus “quintas”: liberales o socialistas; los fundamentalistas en la “quinta” conservadora, los ecologistas e indignados fluctúan entre el socialismo y el liberalismo.
Posibles variantes


-   FUNDAMENTALISMOS RELIGIOSOS
-   REGÍMENES MONÁRQUICOS
-   FASCISMO,  NAZISMO



CONSERVADURISMO

ESTALINISMO
POPULISMOS
RÉGIMEN CUBANO
VENEZUELA

NEOLIBERALISMO
POPULISMOS 

PARTIDOS LIBERALES

SOCIALISMO
SOCIALDEMOCRACIA
PARTIDOS ECOLOGISTAS

DEMOCRACIA CRISTIANA

LIBERALISMO
MARXISMO Y VARIANTES

ANARCO
CAPITALISMO




De todas maneras, debe quedar claro que esta distinción abarca rasgos políticos (como se indicó en la Lección 1:          (1°) Ejercicio del poder; (2°) Interés público; (3°) Orden) y qué, únicamente, se relaciona con el momento y algunas medidas dirigidas a la sociedad muy particulares. Lo económico, es decir relacionado con la política – económica es secundario, salvo quizás, lo tocante a la propiedad privada.

Otras variantes que buscan reemplazar el vetusto modelo de izquierda y derecha se puede encontrar en la web. Y aunque no se disponen de precisiones, se reproduce el modelo para Vuestro conocimiento. De todos modos, no supera las antinomias que representa el viejo esquema. A saber:

Estamos en épocas de cambios, de supuestas apatías y partidos “atrapatodo” qué únicamente pretenden captar la mayor cantidad de votantes en el “medio”, entonces ¿por qué no aggiornar los esquemas de análisis y evitar mayores confusiones?

Y UD… ¿se considera de izquierda o de derecha?

lunes, 21 de noviembre de 2011

Política en seis lecciones: lección 4° “el Estado (con mayúscula) y el poder”

Portada del Libro de Thomas Hobbes "Leviathan", que originariamente era un monstruo de características bíblicas.

El Estado es, lisa y llanamente, coerción. Se impone y ejerce su autoridad sobre otros; y fue la política la que le brindó el sustento teórico – práctico para ejercer el poder y la dominación de manera amplia. 

Sin que aún existiera como una burocracia formal como se conoce actualmente, los remedos de Estado ejercían el poder en las pululantes ciudades orientales y romanas, con formas de gobierno provocativas.

La máxima autoridad que detenta el Estado, tiene distintos orígenes: San Agustín indicó que Dios había creado un poder temporal para manejar los asuntos públicos; los contractualistas lo ubican en un “pacto” imaginario pero fundante para darle autoridad y legitimidad. El economista Mancur Olson dice que, antiguamente, existían bandas de ladrones errantes que fueron tentados por los pobladores para que les “robaran” durante todo el año (y no irregularmente) a cambio de protección contra otras bandas. Es decir, un origen mafioso.

Los Estados a lo largo de la historia tuvieron distintas formas de gobierno: Imperios, Monarquías absolutas, parlamentarias, Repúblicas “familiares” (como en la Italia de Maquiavelo), Democracias restringidas y ampliadas, pero fue Max Weber, en el siglo XX, quién más amplia y específicamente definió al Estado como “toda asociación que detenta el legitimo uso de la fuerza física en un territorio dado”, más allá de su forma de gobierno.

Weber también describió cómo el ejercicio del poder se relacionó con ciertas características de dominación histórico – sociales: dominación tradicional, basada en la costumbre así como por pautas de convivencia muy elementales y cuasi irracionales; dominación carismática, basada en la personalidad del líder (de carácter muy inestable); y por último, la dominación racional – legal, última esta, basada en principios legales y técnicos. Éste último tipo de dominación es la que le da estabilidad al Estado moderno y a la burocracia, su razón de ser.

Sin embargo, el Estado y el ejercicio omnímodo del poder, despertó desde temprano serios recelos entre los pensadores más modernos. Recuérdese que en la primera lección se indicó que la política como ciencia es preventiva (no predictiva) y varios reconocidos autores decidieron que era su obligación reflexionar (y hacer reflexionar) sobre el poder del Estado.

Particularmente Montesquieu (y en menor medida Locke) planteó la necesidad de “dividir” el poder del Estado en tres esferas para fomentar una política de frenos y contrapesos. Estos poderes son: el ejecutivo, legislativo y el judicial. La división de poderes se implementó tras la independencia de las colonias americanas de la corona británica con algún éxito. La adopción de los frenos y contrapesos tiene por finalidad acotar el poder del Estado ya que, como dijo James Madison en El Federalista "… ¿qué es el gobierno sino la mayor de las reflexiones sobre la naturaleza humana? Si los hombres fueran ángeles no sería necesario ningún gobierno. Si los ángeles fueran a gobernar a los hombres, no se necesitarían controles internos y externos al gobierno".

Desde la perspectiva de la economía, el poder del Estado también se ha inmiscuido e influido decisivamente en la vida de los seres humanos, como queda en evidencia cuando se hace referencia a los “precios políticos”, es decir precios que han sido distorsionados por la autoridad para favorecer algún sector de la población. Y, como bien dice un adagio de la economía: “se puede hacer de todo, menos evitar las consecuencias”, queriendo decir, sugerentemente, que los efectos de tales medidas son impredecibles.

Pese a que es difícil que actualmente se discuta la mera existencia del Estado, lo que está en juego hoy es el problema de la relación autoridad – libertad, así como evitar que la autoridad se convierta en opresión.

Como corolario, cabe citar al escritor F. Holderlin, cuando dice: "Lo que ha hecho al Estado un infierno en la tierra ha sido, precisamente, el hombre tratando de hacerlo un cielo".

El Estado es poder pero no necesariamente el poder está en el Estado.
Michel Focault tuvo la sagacidad de plantear la existencia de un poder microscópico, capilar, diseminado por toda la sociedad. La microfísica del poder atraviesa los cuerpos imponiendo, muchas veces inconscientemente, los designios del poder de turno con fuerza como para que sea considerado como un mandato natural. Las relaciones microscópicas de poder se encuentran diseminadas entre las familias y amistades, las costumbres sexuales y las reproductivas; todos estos ejemplos desempeñan un papel de condicionante y condicionado.

El aporte de Focault fue doble: (a) sacar al poder de la cúspide; y (b), mostrar que esta diseminación es “económica”, ya que es más conveniente vigilar que castigar, y de esta manera los cuerpos se comportan todo el tiempo como la cúspide quisiera.