domingo, 27 de noviembre de 2011

Política en seis lecciones: lección 5° “las doctrinas”


Es particularmente difícil romper con la tradición de clasificar a los políticos, sus acciones y las estructuras que los acompañan como de “izquierda” o “derecha”, aunque pocas veces se comporten como uno u otro.

La clasificación aludida nació en 1788 – 1789 cuando se reunieron los Estados Generales franceses,  y a la izquierda del Rey se sentaban los representantes del Tercer Estado (comúnmente “el pueblo”, en ese tiempo la “plebe”) y, en el lado derecho, se encontraban los privilegiados: la nobleza y el clero. Incluso la floreciente burguesía se ubicaba en el estrato social perteneciente a los plebeyos.

Esta clasificación perduro en el tiempo y quedó establecido que la izquierda tenía una inclinación económicamente redistribucionista e igualitaria; mientras que la derecha, de forma peyorativa, se asoció a la liberación del mercado y la protección de la propiedad privada respecto de la intromisión del Estado.

De forma sucintamente incompleta podemos decir que:

IZQUIERDA
DERECHA
Marxismo-leninismo/stalinismo
Marxismo-maoísmo
Marxismo-otros…


Socialismo


Socialdemocracia


Liberalismo


Conservadurismo


Fascismo-Nazismo
¿Más Estado?
Más Estado
Estado
Menos Estado
¿Más Estado?
Más Estado
¿Más igualdad?
Igualdad
De igualdad a libertad
Más libertad        
Menos libertad      
Sin libertad
Sin propiedad privada
Propiedad privada restringida
Propiedad privada
Propiedad privada ampliada
Propiedad privada
Propiedad privada restringida
                                                                                                                            
Y,  ¿el anarquismo? o ¿anarcocapitalismo?, y qué sucede con: ¿los fundamentalismos (religiosos), movimientos ecológicos, antiglobalización, o los actualísimos “indignados”? ¿Y nuestro preciado y eterno populismo latinoamericano? ¿este último es de derecha o izquierda?

Cómo se puede apreciar la clasificación es completamente arbitraria y sesgada, ya que bien podría un liberal estar completamente en desacuerdo con identificarlo con un conservador o un nazi – fascista. 

También un marxista leninista estar en total oposición con un maoísta, un trotskista, incluso con un estalinista, etc. Por otro lado, algunos dirán “el Perón de 1946 es diferente al de los ‘70s (¿?)”. En fin, son innumerables las confusiones.

Es por ello, que urge a la ciencia política modificar tal clasificación y promover una que sea menos prejuiciosa, más expeditiva y flexible.

En este escrito no aspiramos a solucionarlo, sino a dar cuenta de las variantes que existen.

Una posible variante, podría ser una embrionaria propuesta de Hayek que veía a las doctrinas políticas de la siguiente manera:

Versiones extremas: fundamentalismos


CONSERVADURISMO

Variantes de conservadurismo y socialismo

Variantes de conservadurismo y liberalismo
SOCIALISMO
Variantes de socialismo y liberalismo
LIBERALISMO
Versiones extremas: Marxismo

Versiones extremas: libertarismo

Sucintamente explicadas,  son tres las vertientes ideológicas – doctrinarias más importantes (todas en color negro):
  1. Conservadurismo: esta postura se relaciona con el mantenimiento de las tradiciones, ya sea en relación a la patria, proteccionismo económico, religión, derechos limitados, autoridad basada en las costumbres y liderazgo jerárquico sin cuestionamiento
  2. Socialismo: propiedad colectiva de bienes, compromiso con las ideas de comunidad e igualdad.
  3. Liberalismo: defensa del libre mercado, no intromisión del Estado en los derechos individuales, respeto irrestricto de los derechos individuales.

Entre ellas se forman las distintas variantes, de acuerdo a específicas circunstancias del sistema político (por ejemplo, con alianzas entre sectores) para mantener el statu quo (como bien se indicó en la Lección 1°), en algunos momentos el liberalismo se acerca y vuelve conservador (populismo en 1946, década de los ‘90s), en otros es el socialismo que se torna conservador (estalinismo, Corea y/o Cuba hoy, o el populismo versión 2010 venezolano y argentino), y también el socialismo se acerca al liberalismo cuando se viste de los ropajes socialdemócratas (Europa y la tercera vía).

Los anarquismos se quedan en sus “quintas”: liberales o socialistas; los fundamentalistas en la “quinta” conservadora, los ecologistas e indignados fluctúan entre el socialismo y el liberalismo.
Posibles variantes


-   FUNDAMENTALISMOS RELIGIOSOS
-   REGÍMENES MONÁRQUICOS
-   FASCISMO,  NAZISMO



CONSERVADURISMO

ESTALINISMO
POPULISMOS
RÉGIMEN CUBANO
VENEZUELA

NEOLIBERALISMO
POPULISMOS 

PARTIDOS LIBERALES

SOCIALISMO
SOCIALDEMOCRACIA
PARTIDOS ECOLOGISTAS

DEMOCRACIA CRISTIANA

LIBERALISMO
MARXISMO Y VARIANTES

ANARCO
CAPITALISMO




De todas maneras, debe quedar claro que esta distinción abarca rasgos políticos (como se indicó en la Lección 1:          (1°) Ejercicio del poder; (2°) Interés público; (3°) Orden) y qué, únicamente, se relaciona con el momento y algunas medidas dirigidas a la sociedad muy particulares. Lo económico, es decir relacionado con la política – económica es secundario, salvo quizás, lo tocante a la propiedad privada.

Otras variantes que buscan reemplazar el vetusto modelo de izquierda y derecha se puede encontrar en la web. Y aunque no se disponen de precisiones, se reproduce el modelo para Vuestro conocimiento. De todos modos, no supera las antinomias que representa el viejo esquema. A saber:

Estamos en épocas de cambios, de supuestas apatías y partidos “atrapatodo” qué únicamente pretenden captar la mayor cantidad de votantes en el “medio”, entonces ¿por qué no aggiornar los esquemas de análisis y evitar mayores confusiones?

Y UD… ¿se considera de izquierda o de derecha?

lunes, 21 de noviembre de 2011

Política en seis lecciones: lección 4° “el Estado (con mayúscula) y el poder”

Portada del Libro de Thomas Hobbes "Leviathan", que originariamente era un monstruo de características bíblicas.

El Estado es, lisa y llanamente, coerción. Se impone y ejerce su autoridad sobre otros; y fue la política la que le brindó el sustento teórico – práctico para ejercer el poder y la dominación de manera amplia. 

Sin que aún existiera como una burocracia formal como se conoce actualmente, los remedos de Estado ejercían el poder en las pululantes ciudades orientales y romanas, con formas de gobierno provocativas.

La máxima autoridad que detenta el Estado, tiene distintos orígenes: San Agustín indicó que Dios había creado un poder temporal para manejar los asuntos públicos; los contractualistas lo ubican en un “pacto” imaginario pero fundante para darle autoridad y legitimidad. El economista Mancur Olson dice que, antiguamente, existían bandas de ladrones errantes que fueron tentados por los pobladores para que les “robaran” durante todo el año (y no irregularmente) a cambio de protección contra otras bandas. Es decir, un origen mafioso.

Los Estados a lo largo de la historia tuvieron distintas formas de gobierno: Imperios, Monarquías absolutas, parlamentarias, Repúblicas “familiares” (como en la Italia de Maquiavelo), Democracias restringidas y ampliadas, pero fue Max Weber, en el siglo XX, quién más amplia y específicamente definió al Estado como “toda asociación que detenta el legitimo uso de la fuerza física en un territorio dado”, más allá de su forma de gobierno.

Weber también describió cómo el ejercicio del poder se relacionó con ciertas características de dominación histórico – sociales: dominación tradicional, basada en la costumbre así como por pautas de convivencia muy elementales y cuasi irracionales; dominación carismática, basada en la personalidad del líder (de carácter muy inestable); y por último, la dominación racional – legal, última esta, basada en principios legales y técnicos. Éste último tipo de dominación es la que le da estabilidad al Estado moderno y a la burocracia, su razón de ser.

Sin embargo, el Estado y el ejercicio omnímodo del poder, despertó desde temprano serios recelos entre los pensadores más modernos. Recuérdese que en la primera lección se indicó que la política como ciencia es preventiva (no predictiva) y varios reconocidos autores decidieron que era su obligación reflexionar (y hacer reflexionar) sobre el poder del Estado.

Particularmente Montesquieu (y en menor medida Locke) planteó la necesidad de “dividir” el poder del Estado en tres esferas para fomentar una política de frenos y contrapesos. Estos poderes son: el ejecutivo, legislativo y el judicial. La división de poderes se implementó tras la independencia de las colonias americanas de la corona británica con algún éxito. La adopción de los frenos y contrapesos tiene por finalidad acotar el poder del Estado ya que, como dijo James Madison en El Federalista "… ¿qué es el gobierno sino la mayor de las reflexiones sobre la naturaleza humana? Si los hombres fueran ángeles no sería necesario ningún gobierno. Si los ángeles fueran a gobernar a los hombres, no se necesitarían controles internos y externos al gobierno".

Desde la perspectiva de la economía, el poder del Estado también se ha inmiscuido e influido decisivamente en la vida de los seres humanos, como queda en evidencia cuando se hace referencia a los “precios políticos”, es decir precios que han sido distorsionados por la autoridad para favorecer algún sector de la población. Y, como bien dice un adagio de la economía: “se puede hacer de todo, menos evitar las consecuencias”, queriendo decir, sugerentemente, que los efectos de tales medidas son impredecibles.

Pese a que es difícil que actualmente se discuta la mera existencia del Estado, lo que está en juego hoy es el problema de la relación autoridad – libertad, así como evitar que la autoridad se convierta en opresión.

Como corolario, cabe citar al escritor F. Holderlin, cuando dice: "Lo que ha hecho al Estado un infierno en la tierra ha sido, precisamente, el hombre tratando de hacerlo un cielo".

El Estado es poder pero no necesariamente el poder está en el Estado.
Michel Focault tuvo la sagacidad de plantear la existencia de un poder microscópico, capilar, diseminado por toda la sociedad. La microfísica del poder atraviesa los cuerpos imponiendo, muchas veces inconscientemente, los designios del poder de turno con fuerza como para que sea considerado como un mandato natural. Las relaciones microscópicas de poder se encuentran diseminadas entre las familias y amistades, las costumbres sexuales y las reproductivas; todos estos ejemplos desempeñan un papel de condicionante y condicionado.

El aporte de Focault fue doble: (a) sacar al poder de la cúspide; y (b), mostrar que esta diseminación es “económica”, ya que es más conveniente vigilar que castigar, y de esta manera los cuerpos se comportan todo el tiempo como la cúspide quisiera.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Política en seis lecciones: lección 3 “modernidad”

Imagen de Florencia
La era moderna es la ruptura de todo lo anteriormente conocido, el cuestionamiento sin medias tintas del agriado Medioevo. Sin embargo, la modernidad es más fácilmente asimilable al mundo antiguo que aquello que conocemos hoy, y esto es así porque: los Estados Nacionales no existían, el absolutismo y las guerras estaban a la orden del día, el PBI per cápita crecía poco y despacio, y peor aún, persistían ciertos “fundamentos” sociales que eran difíciles de modificar.

En este escenario, se desenvuelve un funcionario florentino llamado Nicolás Maquiavelo. Conocido más por lo que “no” dijo que por lo que escribió (“el fin justifica los medios”), se transformó posteriormente en un clásico del análisis político. Su principal obra, El Príncipe, es sin tapujos un alegato al ejercicio del poder crudo y descarnado. Escrito originariamente para complacerse con la Familia Medici que lo había encarcelado por supuestas traiciones, tiene una curiosa actualidad que denota la inmanencia del comportamiento humano respecto al ejercicio del poder.

No es intención de este escrito parafrasear a Maquiavelo, aunque algunas frases pueden resultar útiles para conocer el espíritu de dicha obra:
"... siendo mi fin escribir cosa útil para quién la comprende, he tenido por más conducente seguir la verdad real de la materia que los desvaríos de la imaginación en lo relativo a ella, porque muchos imaginaron repúblicas y principados que no se vieron ni existieron nunca. Hay tanta distancia entre saber cómo viven los hombres y saber cómo deberían vivir ellos que el qué, para gobernarlos, abandona el estudio de lo que se hace para estudiar lo que sería más conveniente hacerse, aprende más bien lo que debe obrar su ruina que lo que debe preservarle de ella..." (MAQUIAVELO, Nicolás, El Príncipe, ed varias, Capítulo XV).

Sobre el príncipe dice:
No obstante, debe ser prudente en sus reflexiones y en sus acciones, sin alimentar temores imaginarios, procediendo moderadamente y con humanidad, de modo que el exceso de confianza no le haga incauto y el exceso de desconfianza no lo vuelva intolerable. De ahí surge una controversia: si es mejor ser amado que temido, y viceversa. Se contesta que correspondería ser lo uno y lo otro, pero como resulta difícil combinar ambas cosas, es mucho más seguro ser temido que amado cuando una de las dos cualidades falta.” (MAQUIAVELO, Nicolás, El Príncipe, ed varias, Capítulo XVII)

Maquiavelo fue un fundador, sin quererlo abrió una perspectiva diferente para el gobierno de los hombres. Des – teologizó y des – moralizó la política. Le proporcionó impronta a su esencia como actividad que busca alcanzar, ejercer y mantener el poder. Por lo tanto, siendo que los hombres son volubles, impredecibles y temerosos, la política no tiene porque ser “sucia”.

Luego de Maquiavelo, fue más fácil eliminar los elementos disonantes en la política. Hay aportes muy enriquecedores pero también vastos.

Claro está que por brevedad debemos limitarnos a dar cuenta de los aportes más significativos, entre ellos, los contractualistas (mnemotécnicamente, en orden alfabético: Hobbes, Locke y Rousseau) quienes de forma muy original concibieron un fundamento “racional y atemporal” al origen del Estado y la Sociedad Civil. Los mismos situaron de manera hipotética (una innovación intelectual de la época basada en supuestos) la existencia de un Contrato Social que no dependía de ninguna institución divina o sobrehumana, sino del consenso de sus asociados.

Desde el pesimismo de Hobbes, magistralmente ilustrado en la frase “homo homini lupus” (el hombre es el lobo del hombre) que legaba al hombre, por intermedio del “temor a la muerte” y, paradójicamente, el consenso, un Estado fuerte y omnipotente; a Rousseau y su enunciación de la voluntad general como recuperación de la comunidad entre los hombres; al inglés Locke que pregonaba un Estado limitado (y dividido en sus funciones) para defender el “honor, la propiedad y la vida”.

Fue la modernidad la que le dio autarquía, independencia y autosuficiencia a la política como actividad centrada en: el ejercicio del poder, el orden y la injerencia en los asuntos públicos (diferente aunque por encima de la esfera privada). Esto es, la política se desprendió de la moral y la religión, y se hizo cargo del Estado.

El siglo XX llevará el ejercicio de la política a la esfera del poder del Estado, entendido este como un ente burocrático y profesional.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Política en seis lecciones: lección 2 “origen”

El origen de la política se encuentra en el cruce de “dos mundos”: el puente entre occidente y oriente. El territorio, aunque no así el país actual, ni el Estado – Nación, conocido como Grecia.
No es que en Oriente o en América no se practicara la “política” como actividad humana, sino que fue en Grecia que se abordó la política como algo comprensible para el intelecto humano, algo que debe ser explicado sin recurrir a la naturaleza o los dioses.
Los sofistas, acérrimos enemigos de Sócrates y Platón, “mercaderes y relativistas” del conocimiento fueron los primeros que liberaron a la política de la naturaleza y de lo sobrenatural. Divulgaron y enfatizaron que la política, y su arma: el discurso, constituían un ámbito propio del ser humano.
Esto sucedió a lo largo y ancho del territorio griego, en pequeñas localidades denominadas “Polis”, compuestas de poblaciones pequeñas, en economías esclavistas con un selecto grupo de ciudadanos que se dedicaban a gestionar el espacio público.


Platón, personificando a Sócrates, fue un prolífico autor que dedicó varios capítulos a la constitución de la Polis: para él,  el orden era de la Ciudad provenía de la subordinación de lo inferior a lo superior (ciudadanos sobre metecos, episteme sobre doxa, virtudes sobre apetitos), así como de la guía del Rey – filósofo, quién tenía título de estadista, ya que conocía la idea de BIEN. Recurrió a la “Alegoría de la Caverna” para dar cuenta de la tarea del Rey – filósofo, dado que había sido quién se había soltado de las cadenas que ataban a los hombres a percibir las sombras, las apariencias, para apreciar la verdad que le proporcionaba la luz del sol. Platón, inocentemente, creía que el poder detentado por el Rey – filósofo no era compulsivo sino que perseguía iluminar a los hombres de lo que era bueno, virtuoso.
Aristóteles fue otro gran exponente de la cultura griega con gran influencia en el mundo de las ideas. Para él la Polis era la forma suprema de convivencia comunitaria, gracias a la unión afectiva y de justicia que unía a los hombres. Definía a los hombres como zoon politikon,  es decir un “animal político” (exceptuando a los extranjeros de la época que eran considerados bárbaros). Definió y distinguió los regímenes políticos (por vez primera tipificó, creo un modelo) en razón de la cantidad de gobernantes y su pureza:


PUROS
IMPUROS
UNO
Monarquía
Tiranía
POCOS
Aristocracia
Oligarquía
MUCHOS
Politeia
Democracia (¿demagogia?)



Eran impuros aquellos que ejercían el poder en beneficio propio. Entretanto, la politeia, era un régimen que estaba constituido por el “término medio”, es decir no por los “extremos” de la polis, algo así como la actual clase media aunque delimitada a los ciudadanos de la Polis.
Luego, los romanos subsumieron la política a la “civitas”. Las ciudades crecieron en tamaño, se complejizó la economía, y por ello fue necesario sustituir la política por el orden jurídico. Cicerón (106 – 43 AC) decía que la civitas no era una agregación humana cualquiera sino una basada en el consenso de la ley.
En el Medioevo la política se teologiza. El debate del BIEN está indisolublemente unido a la ética teológica. Santo Tomás, es quién define al hombre como un “animal político y social”, incorporando la idea de cuerpo social, que guiado por la moral cristiana florece en la tierra. Fue la época de recuperación de Aristóteles como máximo exponente del saber de todos los tiempos.
Sin embargo, a partir del siglo XIII, el Medioevo comienza a agrietarse en todo aspecto: político, con el cuestionamiento a la autoridad de la Iglesia en el gobierno de los hombres; económico, a partir de la emergencia de nuevas y lucrativas actividades comerciales; sociales, irrumpen nuevas costumbres y se desafían las fuertemente arraigadas; científicas, se desmorona el sistema geocéntrico, con fuertes cuestionamientos a la utilidad del sistema ptolomeico.
  Fue una época en la que cabe decir “a problemas extremos, soluciones de igual intensidad”.

martes, 1 de noviembre de 2011

MASS IDEA es Pensar mas: PRIMERA LECCIÓN DE "Política en seis lecciones: “g...

MASS IDEA es Pensar mas: PRIMERA LECCIÓN DE "Política en seis lecciones: “g...: Pretender entender la política en seis lecciones es directamente muy pretencioso y arriesgado. Sin embargo, es esencial dar un puntapié inic...

PRIMERA LECCIÓN DE "Política en seis lecciones: “generalidades”

Pretender entender la política en seis lecciones es directamente muy pretencioso y arriesgado. Sin embargo, es esencial dar un puntapié inicial para darle el lugar que se merece qua actividad humana.
Sin condicionamientos, ni prejuicios.

El campo de la política puede ser considerado como un ámbito cuyos límites han sido establecidos a lo largo de siglos de discusión, práctica y reflexión.

El espacio de la política refleja las distintas “fuerzas tensionales” que se dan en la sociedad, es por ello que podemos decir que:
“La política es tanto una fuente de conflicto como un modo de: resolverlosbuscar consensos.”
Por otro lado, la política como ciencia busca más prevenir que predecir. Es por ello, que se diferencia notablemente de la economía, la sociología e incluso de la antropología. Desde larga data, y citando a modo de ejemplo a Platón, Maquiavelo, Hobbes o Bobbio, se buscó fundar las bases de una ciencia que prevenía de las acciones que más comúnmente el hombre realiza estando en sociedad para obtener y conservar el poder.

La primera, y más importante, inquietud de estos y otros autores fue la disolución, el vacío, el caos, la anarquía, la desorganización de la sociedad frente a la ausencia de una autoridad, legítima o no. Sabían que este estado de cosas era simplemente angustiante para la gran mayoría de la población.

Por lo tanto:
                      
          LA POLÍTICA SE COMPONE DE:
              EJERCICIO DEL PODER - INTERÉS PÚBLICO - ORDEN          

1-  Ejercicio del poder: capacidad de influir sobre el comportamiento de otros.
2- Interés público: ámbito y/o esfera dónde se desenvuelve con más efectividad y asiduidad la política.
3-  Orden: ausencia de conflicto, así como de “vacío” de autoridad (sin connotación ideológica y/o de
      estilo de régimen).