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lunes, 21 de noviembre de 2011

Política en seis lecciones: lección 4° “el Estado (con mayúscula) y el poder”

Portada del Libro de Thomas Hobbes "Leviathan", que originariamente era un monstruo de características bíblicas.

El Estado es, lisa y llanamente, coerción. Se impone y ejerce su autoridad sobre otros; y fue la política la que le brindó el sustento teórico – práctico para ejercer el poder y la dominación de manera amplia. 

Sin que aún existiera como una burocracia formal como se conoce actualmente, los remedos de Estado ejercían el poder en las pululantes ciudades orientales y romanas, con formas de gobierno provocativas.

La máxima autoridad que detenta el Estado, tiene distintos orígenes: San Agustín indicó que Dios había creado un poder temporal para manejar los asuntos públicos; los contractualistas lo ubican en un “pacto” imaginario pero fundante para darle autoridad y legitimidad. El economista Mancur Olson dice que, antiguamente, existían bandas de ladrones errantes que fueron tentados por los pobladores para que les “robaran” durante todo el año (y no irregularmente) a cambio de protección contra otras bandas. Es decir, un origen mafioso.

Los Estados a lo largo de la historia tuvieron distintas formas de gobierno: Imperios, Monarquías absolutas, parlamentarias, Repúblicas “familiares” (como en la Italia de Maquiavelo), Democracias restringidas y ampliadas, pero fue Max Weber, en el siglo XX, quién más amplia y específicamente definió al Estado como “toda asociación que detenta el legitimo uso de la fuerza física en un territorio dado”, más allá de su forma de gobierno.

Weber también describió cómo el ejercicio del poder se relacionó con ciertas características de dominación histórico – sociales: dominación tradicional, basada en la costumbre así como por pautas de convivencia muy elementales y cuasi irracionales; dominación carismática, basada en la personalidad del líder (de carácter muy inestable); y por último, la dominación racional – legal, última esta, basada en principios legales y técnicos. Éste último tipo de dominación es la que le da estabilidad al Estado moderno y a la burocracia, su razón de ser.

Sin embargo, el Estado y el ejercicio omnímodo del poder, despertó desde temprano serios recelos entre los pensadores más modernos. Recuérdese que en la primera lección se indicó que la política como ciencia es preventiva (no predictiva) y varios reconocidos autores decidieron que era su obligación reflexionar (y hacer reflexionar) sobre el poder del Estado.

Particularmente Montesquieu (y en menor medida Locke) planteó la necesidad de “dividir” el poder del Estado en tres esferas para fomentar una política de frenos y contrapesos. Estos poderes son: el ejecutivo, legislativo y el judicial. La división de poderes se implementó tras la independencia de las colonias americanas de la corona británica con algún éxito. La adopción de los frenos y contrapesos tiene por finalidad acotar el poder del Estado ya que, como dijo James Madison en El Federalista "… ¿qué es el gobierno sino la mayor de las reflexiones sobre la naturaleza humana? Si los hombres fueran ángeles no sería necesario ningún gobierno. Si los ángeles fueran a gobernar a los hombres, no se necesitarían controles internos y externos al gobierno".

Desde la perspectiva de la economía, el poder del Estado también se ha inmiscuido e influido decisivamente en la vida de los seres humanos, como queda en evidencia cuando se hace referencia a los “precios políticos”, es decir precios que han sido distorsionados por la autoridad para favorecer algún sector de la población. Y, como bien dice un adagio de la economía: “se puede hacer de todo, menos evitar las consecuencias”, queriendo decir, sugerentemente, que los efectos de tales medidas son impredecibles.

Pese a que es difícil que actualmente se discuta la mera existencia del Estado, lo que está en juego hoy es el problema de la relación autoridad – libertad, así como evitar que la autoridad se convierta en opresión.

Como corolario, cabe citar al escritor F. Holderlin, cuando dice: "Lo que ha hecho al Estado un infierno en la tierra ha sido, precisamente, el hombre tratando de hacerlo un cielo".

El Estado es poder pero no necesariamente el poder está en el Estado.
Michel Focault tuvo la sagacidad de plantear la existencia de un poder microscópico, capilar, diseminado por toda la sociedad. La microfísica del poder atraviesa los cuerpos imponiendo, muchas veces inconscientemente, los designios del poder de turno con fuerza como para que sea considerado como un mandato natural. Las relaciones microscópicas de poder se encuentran diseminadas entre las familias y amistades, las costumbres sexuales y las reproductivas; todos estos ejemplos desempeñan un papel de condicionante y condicionado.

El aporte de Focault fue doble: (a) sacar al poder de la cúspide; y (b), mostrar que esta diseminación es “económica”, ya que es más conveniente vigilar que castigar, y de esta manera los cuerpos se comportan todo el tiempo como la cúspide quisiera.

martes, 1 de noviembre de 2011

PRIMERA LECCIÓN DE "Política en seis lecciones: “generalidades”

Pretender entender la política en seis lecciones es directamente muy pretencioso y arriesgado. Sin embargo, es esencial dar un puntapié inicial para darle el lugar que se merece qua actividad humana.
Sin condicionamientos, ni prejuicios.

El campo de la política puede ser considerado como un ámbito cuyos límites han sido establecidos a lo largo de siglos de discusión, práctica y reflexión.

El espacio de la política refleja las distintas “fuerzas tensionales” que se dan en la sociedad, es por ello que podemos decir que:
“La política es tanto una fuente de conflicto como un modo de: resolverlosbuscar consensos.”
Por otro lado, la política como ciencia busca más prevenir que predecir. Es por ello, que se diferencia notablemente de la economía, la sociología e incluso de la antropología. Desde larga data, y citando a modo de ejemplo a Platón, Maquiavelo, Hobbes o Bobbio, se buscó fundar las bases de una ciencia que prevenía de las acciones que más comúnmente el hombre realiza estando en sociedad para obtener y conservar el poder.

La primera, y más importante, inquietud de estos y otros autores fue la disolución, el vacío, el caos, la anarquía, la desorganización de la sociedad frente a la ausencia de una autoridad, legítima o no. Sabían que este estado de cosas era simplemente angustiante para la gran mayoría de la población.

Por lo tanto:
                      
          LA POLÍTICA SE COMPONE DE:
              EJERCICIO DEL PODER - INTERÉS PÚBLICO - ORDEN          

1-  Ejercicio del poder: capacidad de influir sobre el comportamiento de otros.
2- Interés público: ámbito y/o esfera dónde se desenvuelve con más efectividad y asiduidad la política.
3-  Orden: ausencia de conflicto, así como de “vacío” de autoridad (sin connotación ideológica y/o de
      estilo de régimen).  

lunes, 31 de octubre de 2011

Política en seis lecciones: temario

Próximamente se irán publicando posts muy cortos sobre algunos de los temas más relevantes para la política, y que debemos tener en cuenta para "leer" la realidad circundante.

Política en seis lecciones: lección 1 “generalidades”

Política en seis lecciones: lección 2 “origen”

Política en seis lecciones: lección 3 “modernidad”

Política en seis lecciones: lección 4 “el Estado (con mayúscula) y el poder”

Política en seis lecciones: lección 5 “las doctrinas”

Política en seis lecciones: lección 6 “políticos y proceso decisionario”

viernes, 28 de octubre de 2011

sábado, 30 de julio de 2011

El sindrome "Pato rengo"

El sindrome del pato rengo es un rasgo muy común de los gobiernos salientes, en particular de aquellos gobernantes que ven mermar su poder a escasos meses de concluir su mandato.

La renguera se genera por imposibilidad de re - elección, caída de la imagen del gobernante, pérdida de confianza del electorado, hechos sumamente escandalosos, haber perdido una elección con antelación, entre otros.

Son síntomas de renguera: huída de colaboradores, fin de las alianzas que lo llevaron al poder, falta de eco en los medios de comunicación, pérdida de apoyo popular, "anarquía" de gobierno y falta de decisión.

Algunos anticuerpos para evitar la renguera: nuevas alianzas, cambios en el gabinete, ungir algún colaborador (en su defecto él mismo) para encarar las próximas elecciones, cambiar el cronograma electoral, giro drámatico en la gestión, plebiscitos o cambios de la constitución, y en algunos casos extremos, movilizaciones masivas con proclamas a su favor.

El problema radica en que declarada la renguera, el desenlace es tarde o temprano el mismo, la eyección del poder y su inevitable reemplazo y caída en desgracia. Lo único que le queda al gobernante rengo es hacer daño, el mayor que pueda a sus contrincantes, otroras aliados, o sucesor, con la remota esperanza de guardar algún "as entre las mangas" que le permita retornar como sinónimo de ayuda, gestión o estabilidad.